Las vueltas del Zaratí

Las vueltas del Zaratí

Por: Julieta de Diego de Fábrega

“Nos ha quedado el nombre de Zaratí, un bello nombre para un bello río; y una bella leyenda sobre la epopeya de amor y de sangre que fue la conquista de esta América Virgen por España…” Veintiséis leyendas panameñas

En Penonomé, la ciudad cabecera de la provincia de Coclé, se encuentra el centro geográfico del país y alrededor de esta ciudad hay muchos sitios para visitar, algunos íntimamente relacionados con la historia de Panamá.

La provincia es también conocida por sus reservas naturales como El Copé, en la que más de trescientas especies de aves han encontrado un hogar o pueden ser observadas durante sus migraciones. Petroglifos, leyendas, cerros con siluetas de indias, ríos, chorros y cascadas abundan en la región.

El Zaratí es uno de los ríos más importantes del área, no solo porque en sus riberas aún parecen escucharse como un susurro las historias sobre su cacique Nomé, su bella hija Zara y su amado Chigoré, sino también porque desde antes de la colonia era utilizado como una de las principales vías de comunicación para el intercambio de mercancías entre las tribus que poblaban la región.

Hoy en día provee de agua a un sinnúmero de comunidades. Sus aguas se usan también en proyectos de regadío y no se puede dejar por fuera la diversión. Hay múltiples sitios en los que el Zaratí ofrece sus refrescantes aguas a vecinos y visitantes. Algunos son más conocidos que otros, pero todos guardan un especial encanto.

Las voces de la leyenda

 Si bien la leyenda del Zaratí tiene múltiples versiones con más de un final, lo cierto es que todas coinciden en la existencia de tres personajes centrales: el cacique Nomé, reconocido por su gran poderío; Chigoré, el indio valiente que conquistó el corazón de Zara, la princesa hija de Nomé, que por creer que había perdido a toda su tribu le ocasionó a su padre un dolor que jamás pudo superar.

El río es también protagonista de la triste historia. A Zara le gusta acercarse a lo que hoy se conoce como el cañón de la Angostura: una formación rocosa imponente que alcanza en algunos lugares hasta cien pies de altura. El río atraviesa la roca sólida, que según estimaciones arqueológicas se formó hace más de cinco mil años, como resultado de las erupciones del volcán del cerro Guacamaya.

En su cauce, el río muestra pozas tranquilas en las que uno puede bañarse sin preocupación; tramos en los que la corriente es fuerte y chorros que, tentadores, llaman a los más valientes.

En alguno de aquellos tranquilos recodos, Zara y Chigoré se prometieron amor eterno. Pero la promesa duraría solo unas horas, pues a su regreso a la aldea Zara se encuentra con que los españoles han invadido y ante la escena terrible la princesa huye desesperada. En su mente, ese había sido el final del mundo conocido por ella. Triste y sin saber qué hacer se lanza al río desde uno de los puntos más altos. Pensaba solo en su padre y en su prometido y los daba por muertos.

Pero lo que Zara imaginó no había sido del todo cierto. Hubo sobrevivientes del ataque. Su padre, miembros de su tribu y Chigoré la buscaron desesperadamente hasta encontrar su cuerpo sin vida en un recodo del río.

Cuentan que el entierro de la princesa fue el más hermoso que se haya visto jamás por aquellas tierras; cuentan también que los miembros de la tribu le dan el nombre al río de Zara-Ti, que significa “el río de Zara”; cuentan que Nomé no supo más que penar por su hija y de allí que todavía se dice que por aquellos lugares penó Nomé.

El Zaratí es un afluente del río Grande, que es una de las treinta y cuatro cuencas hidrográficas del Pacífico. Forman parte de esta cuenca también el río Chico y el río Coclé del Sur.

Costumbres locales

Dada la accesibilidad del río Zaratí, en muchísimos puntos de su cauce es común ver a los vecinos acercarse a sus riberas para refrescarse en los calurosos días de verán. En su curso el río forma playitas de guijarros y arena que son muy cómodas para llevar un pícnic y pasar un par de horas disfrutando con la familia y amigos, observando, por supuesto, todas las precauciones sugeridas. Muchos de los puntos de acceso se encuentran a lo largo de la carretera de Penonomé hacia Sonadora. Cerca del puente que cruza en río Zaratí en la localidad de Churuquita Chiquita hay una bajada que es muy utilizada, pues a un lado de la carretera hay espacio para estacionar los autos.

Se encuentran también desarrollos privados como La Iguana Eco Resort que aprovechan su cercanía al río para ofrecer a los visitantes la posibilidad de acceder al mismo, a la par que también hay otras aventuras guiadas e las que se puede participar durante la estadía.

La Iguana Eco Resort está ubicado en la localidad de Churuquita Grande, un poco más adelante que la anteriormente mencionada. Muy cerca de Penonomé, entre los poblados de Chigoré y Sonadora encontramos Campo Trinchera, sitio en el que se escucha la historia de Victoriano Lorenzo por ser este uno de los lugares donde buscó refugio con sus guerrilleros. Allí se encuentran las pilas de piedras que ofrecen la posibilidad de disfrutar de un buen baño.

La Angostura

Volviendo a la leyenda de Zaratí y tomando la caretera que lleva hacia La Pintada llegaremos a La Angostura del Zaratí o el cañón de la Agostura como lo conocen muchos. La Pintada es popular por sus artesanos que se dedican a la confección del sombrero pintado y su nombre viene de una abarrotería que estaba pintada de colores, a diferencia de las casas que se mantenían con el color barro con que se edificaban.

Para llegar a La Angostura se debe tomar la carretera hacia La Pintada y cuando se llega al pueblo de Los Uveros se debe estar atento a una pequeña capilla a mano izquierda y allí se sale de la carretera principal y se entra en un camino de piedra. Llegado el sitio donde se deben dejar el auto hay que caminar aproximadamente cien metros para llegar al cañón, que es largo y ofrece diversidad de paisajes. Es muy imponente ver cómo el agua con la tenacidad de los siglos se ha abierto camino entre las masivas rocas que forman las paredes del mismo.

Allí, sea que se acomode en un lugar donde el río corre apacible o prefiera oírlo rugir cuando baja en los sitios más empinados, se encuentra la paz que da alejarse del bullicio de la ciudad. Se puede dar rienda suelta al asombro que ocasiona ver la naturaleza al desnudo, compartiendo con los visitantes toda su magia.

2018-05-09T15:24:20+00:00septiembre 9th, 2017|