Riqueza Patrimonial

Riqueza Patrimonial

Por: Lucia Domínguez

Entrar a la basílica Santiago Apóstol en Natá es transportarse al año 1522, cuando Pedro Arias Dávila, gobernador de Castilla de Oro, colocó una cruz para señalar el sitio exacto en donde debía erigirse esta estructura que ha sobrevivido cinco siglos y que es una verdadera joya colonial.

Esta basílica–cuya construcción duró más de cien años–es una de las primeras que fundaron los colonizadores en el litoral pacífico americano y es la única que aún se mantiene en pie. Recordemos que Natá de los Caballeros es la ciudad más antigua del litoral pacífico y la segunda en tierra firme, luego de Santa María la Antigua del Darién, que data de 1519.

En su interior se aprecian ocho altares tallados por los indígenas de la época. Consta de cinco naves en las que se logran ver el coro, el baptisterio, dos óleos sobre lienzos y el púlpito. Se pueden recorrer los altares de la Virgen del Apocalipsis, don Bosco, la Virgen del Rosario, el retablo del Corazón de Jesús, San José, Juan el Bautista y San Miguel Arcángel. En las columnas del altar de la Virgen María queda en evidencia la influencia cultural al ver talladas las figuras de frutas, hojas y serpientes emplumadas.

El artista ecuatoriano José Samaniego realizó en 1758 la pintura de la Sagrada Trinidad ubicada en la parte derecha del altar.

Como dato curioso, las columnas de la nave fueron hechas de madera de níspero; en tanto que el techo fue reemplazado por madera de pino y cedro. Las tejas fueron fabricadas por los indígenas y los esclavos que trajeron los españoles, quienes utilizaban sus piernas como molde, por eso se les conoce como “tejas muslos”.

Para apreciar su arquitectura, es de rigor subir a la torre para ver las cuatro campanas que datan del siglo XX. Las originales eran de oro, pero fueron robadas. Desde esta altura se logra ver Natá, Aguadulce está claro, hasta parte de la cordillera Central.

Y para hacer esta visita más interesante, mientras recorre la basílica puede imaginar la estructura de túneles que yacen en el subsuelo y darle rienda suelta a las leyendas que se cuentan al respecto: que son cinco los túneles, que los planos están en España, que los españoles los construyeron para defenderse de los indígenas de los indígenas, que están llenos de osamentas.

La basílica Santiago Apóstol en Natá fue reconocida, mediante decreto, como monumento histórico nacional desde 1941.

Para culminar el paseo, saliendo de la basílica, verá el parque que tiene como figura central una estatua de Santiago Apóstol.

Iglesia de San Francisco de la Montaña

Esta modesta estructura es reconocida a nivel internacional como una de las joyas de arte barroco colonial más importante de Panamá y Centroamérica.

Declarada Patrimonio Mundial, esta iglesia fue construida entre los años 1629 a 1630 y su valor arquitectónico se aprecia en los nueve retablos o altares, púlpito y baptisterio, en el coro y su torre (que originalmente era de cuatro niveles, pero se desplomó en 1942; luego, en 1950 se construyó una torre provisional).

¿Qué debe observar? El interior de la iglesia está lleno de detalles, lo más recomendable es tomarse el tiempo suficiente para apreciar los trabaos de talla realizados por españoles e indígenas. El altar mayor cuenta con 480 piezas y se divide en tres cuerpos; en el centro se ubica el expositorio para la custodia del Santísimo y las hornacinas de San Gabriel y San Rafael; arriba está San Francisco de Asís y en el centro Santo Domingo de Guzmán y San Juan Nepomuceno. Los tres cuerpos están sostenidos por cariátides, seis al centro y cuatro arriba, que hacen de columnas. Para darle unidad al conjunto, están los ángeles en la parte superior y en la base de las hornacinas, así como el ornamento de ramos y flores.

A la mano derecha está el púlpito, una de las piezas más llamativas del conjuntos, el cual reposa sobre una cariátide que además tiene talladas las tres virtudes teologales y los cuatro evangelistas. En la parte superior se puede observar la corona que termina abajo con la talla de la Santísima Virgen.

En el altar del Santo Cristo se logra ver a un Cristo Crucificado, con la Virgen María a un lado y al otro, Santa Isabel. Se puede hacer un recorrido visual por el frontal de la mesa y admirar la talla del pelícano que se sacrifica para alimentar a sus siete polluelos. En el altar de la Purísima, además de la Virgen María, se encuentra la figura de San Juan de Dios y el apóstol Santiago a caballo. En la parte frontal se logra ver una talla alusiva a la Inmaculada y también se observa una escena en la que aparece San Joaquín y Santa Ana (padres de María Santísima) en la que vemos a la Virgen de niña.

No hay que perder de vista el altar de San Antonio, el de la Virgen del Carmen y altar de San José. Además, el altar dedicado a las Ánimas del Purgatorio, el de la Virgen del Rosario y el de Santa Bárbara, único retablo que posee puertas pintadas en ambos lados en las que se describe la historia de la santa.

Cerca de la puerta principal se localiza la capilla bautismal con la pila tallada en piedra y una talla en madera de San Juan bautizando a Jesús con sus pies dentro de un río.

 

2018-05-08T15:08:40+00:00marzo 21st, 2017|