Tenacidad, pasión y técnica: La pesca con mosca, sus múltiples destinos y paisajes inigualables

Tenacidad, pasión y técnica: La pesca con mosca, sus múltiples destinos y paisajes inigualables

Por: Julieta de Diego de Fábrega

Conversar con un aficionado, o más bien un profesional, del arte de la pesca con mosca como el arquitecto Ricardo Bermúdez D. es embarcarse en un viaje a lugares remotos, silenciosos, en los que la naturaleza se apodera del alma misma del pescador. Es sentirse con medio cuerpo dentro del agua y escuchar el silbido de la cuerda cuando vuela buscando su presa.

Ahora bien, este es un deporte que cautiva a personas de todas las edades como veremos al revisar el testimonio de un joven de apenas veinticinco años que lleva ya más de ocho disfrutando de acampar en busca de trucha.

Ricardo Bermúdez empieza a pescar cuando es apenas un niño. Un día su abuelo lo encontró tratando de sacar algo de un charco que quedó en la acera después de un aguacero usando un pedazo de hilo de coser y un alfiler. A partir de ese momento lo llevaría con frecuencia a pescar desde el malecón de la Ave. Balboa. Algún día se pudo pescar allí. Esto parece ser un evento que se repite, pues Connor Brooks, quien ha recorrido mucho mundo buscando nuevos lugares donde pescar comenta que su aprendizaje también empezó con su abuelo.

La pesca con mosca la descubriría mucho después—alrededor de principios de los setenta—gracias a su vecino Johnny Bennet que le presentó al Dr. Fanor López, quien era un gran aficionado.

¿Pescar en tierra?

Lo primero que le tocó aprender fue cómo hacer los lanzamientos y a falta de un lugar donde practicar lo hacia en el parque de Punta Paitilla, donde en más de una ocasión le tocó aguantarse las burlas de los empleados de las construcciones que en aquellos años surgían en el área.

Una vez adquirida cierta práctica hizo más de un viaje a con Bennet a lugares que todavía recuerda en su estado natural antes de la incursión del hombre. Punta Coco, las islas de Las Perlas fueron sitios muy visitados.

Un estilo único

Pescar con mosca es completamente diferente a la pesca tradicional. En la última lo que pesa es el señuelo. Este al caer hala el hilo y empieza a moverse como un pez en el agua.

La pesca de mosca, que nace en Inglaterra para la pesa de salmónidos, se hace con pequeñísimos señuelos llamados moscas, pues estos peces se alimentan de insectos acuáticos. En el caso de la pesca con mosca lo que pesa es el hilo. Este perite hacer el efecto látigo cuando se hace el lanzamiento y se calcula que cuando se mueve hacia atrás puede alcanzar una velocidad de hasta 200 millas por hora.

Las primeras aventuras

Desde joven, Ricardo empezó a viajar a Chiriquí, específicamente al río Chiriquí Viejo, sitio en el que la pesca de truchas no es fácil, pues sus aguas son de corriente rápida. En esta región la trucha se introdujo alrededor de 1925.

Durante sus años universitarios en Filadelfia aprovechaba a veces los fines de semana para acercarse a pequeños afluentes del Delaware a practicar un poco. A partir de 1980 ya la afición ha llegado más lejos y Bermúdez empieza a buscar sitios de pesca en el extranjero.

Ha visitado California, Utah, Argentina entre otros lugares, y en cada uno la experiencia es diferente. Ha conocido guías maravillosos y ha probado siguiendo su propio instinto, cada vez que va, aprende algo. No tiene una rutina de viajes de pesca. Viaja cuando su vida se lo permite, pero trata de no pasarse más de dos años sin ir. Llena los vacíos con viajes a ríos más locales, pero estos generalmente le causan más mortificación que placer, pues considera que los mismos cada vez están más devastados por el paso de la civilización.

Ricardo ha pescado en el Snake River, Idaho; en el Provo River, Utah; en Tipiluke, en San Martín de los Andes, Patagonia, Argentina y la lista seguirá creciendo.

Por otro lado, Connor Brooks, con sus veinticinco años, prefiere buscar lugares muy apartados y generalmente acampa por dos o tres días entre dos y cuatro veces al año, pero va de pesca por el día por lo menos dos veces al mes cerca de San Francisco, California, donde vive.

Para acampar busca a veces parques nacionales y otras deja que su instinto lo guíe tratando de buscar sitios que no hayan sido afectados por el hombre. Prefiere no repetir destinos, pero si tuviera que hacerlo regresaría a la región de West Yellowstone, en Montana.

Las moscas

Las moscas que usan los pescadores suelen acomodarse en cajas pequeñas como ellas. Son diminutas, pues lo que se pretende que luzcan lo más parecidas posible a los insectos que comen los peces que se buscan.

Bermúdez explica que muchas veces se tienen moscas que imitan varias etapas del desarrollo de un insecto, empezando por el momento en el que nacen y salen debajo de las piedras; están también las ninfas que tienen todavía las alas mojadas y aquellas que ya las tienen secas. Cuál será la favorecida el día en que se pesca es una adivinanza.

En realidad no lo es, pues los pescadores expertos observan por largo rato el comportamiento de los peces para determinar qué mosca usar. Existen las moscas que se compran y que están hechas de variedad de materiales como plumas de faisán, entre otros; pero también están “los puristas” como llama Bermúdez, que son los que, una vez observados los peces, fabrican sus propias moscas en el sitio. “Yo no soy purista”, afirma Bermúdez.

Además de las moscas se necesitan más piezas del equipo. El hilo es muy importante y por supuesto, la vestimenta, pues cuando el pescador debe meterse en las aguas del río requiere protección, pues las mismas suelen ser muy frías. Las botas son de caucho y llegan arriba de la rodilla y está también el wader, que es una especie de overall que puede ser hasta la cintura o hasta el pecho. Cada pescador favorece un carrete distinto y dependiendo de los gustos la inversión puede ser más o menos elevada.

¿Dónde pescar?

Literalmente es cuestión de gustos y de la disponibilidad que la persona tenga para viajar y en qué temporada. Dependerá también si se hará pesca en río o en lago, ambas igualmente interesantes y tentadoras. Son diferentes, eso sí.

Generalmente, cuando se pesca en río el pescador entra al agua usando sus vadeadores y si va un grupo, los integrantes deben mantenerse separados.

En los lagos, por otra parte, el pescador va en bote, generalmente de casco plano y se requiere mucho cuidado al hacer el lanzamiento. Leer un lago puede ser incluso más complicado que entender lo que sucede en un río—que generalmente es más obvio—pues al ser alimentados muchas veces por varios ríos es indispensable entender cómo se mueven las corrientes dentro del mismo.

En el lago Yelcho, en Chile, Anabella de Rubinoff encuentra que ese sentir de que los Andes prácticamente entran a las aguas del lago es una sensación única. Está todo alrededor del pequeño bote en que salen los pescadores. Las aguas tranquilas del lago, el silencio de un lugar virgen y aquellas montañas que lo rodean manifestando la majestuosidad que las corona.

Es pesca deportiva

La pesca de mosca es un deporte de “catch and release”. Los peces se miden, se fotografían y se devuelven al agua. Es la única forma de mantener el balance y no acabar con los sitios de pesca.

En los países donde la pesca con mosca se promociona como un atractivo local es necesario obtener una licencia para pescar. Es así como se establece claramente en qué tiempos y qué se puede pescar. He ahí la razón del éxito: no se prohíbe, se regula.

En Estados Unidos es fácil encontrar qué temporada es la ideal para cada actividad en cada destino. Ya sea que el pescador quiera pasarse solo un día, que quiera hacer “floating”—que es pescar en un bote. Entre los principales destinos de Estados Unidos para pesca de río están Utah, Colorado y Montana. Florida se menciona como ideal para pesca con mosca en aguas saladas.

Suramérica también ofrece interesantes destinos como el ya mencionado lago Yelcho, en Chile, y la Patagonia argentina. El lodge Tipiluke ofrece interesantes paquetes de pesca en los ríos Chimehuin y Quilquihue.

Si sabemos que fueron los ingleses los que inventaron este tipo de pesca, no se pueden descartar destinos en Europa. Los Pirineos españoles, Noruega, Alemania e Italia, entre muchos aparecen en las listas.

¿En agua salada?

Puede sonar extraño, pero son muchos los pescadores que practican el deporte en el mar. Bermúdez es uno de ellos y ha probado con pez vela, dorado y otras especies. En Florida se practica principalmente en los Cayos. ¿Para quién? La pesca con mosca no es un deporte para todos. Se necesita mucha paciencia, destreza en el manejo de la caña, un sexto sentido para entender lo que pasa en el sitio y un amor desmesurado por la naturaleza, pues a fin de cuentas es pasar ese rato en solitario, disfrutando de las maravillas alrededor es lo que más tienta al pescador. Allí, en la soledad de un río o un lago se puede comprender mejor la vida. Se puede repasar un poco el camino recorrido y por recorrer. Se puede pensar. Un lujo cada vez más escaso en el mundo de hoy.

2018-05-09T17:49:07+00:00diciembre 9th, 2017|