Tortugas Marinas: una lucha por la supervivencia

Tortugas Marinas: una lucha por la supervivencia

Por: Julieta de Diego de Fábrega

En el mundo existen solo siete especies de tortugas marinas. En Panamá hay cinco.

Las tortugas son reptiles que llevan más de doscientos millones de años habitando el planeta. Hay tortugas terrestres y marinas y de estas últimas hay solo siete variedades. Para vivir en el mar, las tortugas terrestres evolucionaron cambiando sus características morfológicas y fisiológicas. A fin de aumentar la amplitud pulmonar perdieron la capacidad de esconder la cabeza en su caparazón, siendo este más plano que el de las tortugas terrestres, lo cual facilita su movilidad en el agua. Sus costillas están fijas en el caparazón y tienen aletas en vez de patas.

Panamá ha sido privilegiado en cuanto a la variedad de tortugas que llegan a sus costas tanto del Pacífico como del Caribe y en la primera se encuentran cinco especies; mientras que en el Caribe hay solo cuatro. Preocupa que de esas cuatro hay dos en la lista roja de animales en “peligro crítico de extinción”: la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga canal (Dermochelys coriacea). Los factores que inciden en la merma de la población de tortugas no solo en Panamá sino alrededor del mundo son muchos, pero el hombre es responsable de casi todos.

En los últimos años se ha observado una mayor preocupación por la protección y conservación de tortugas; sin embargo, aún los esfuerzos son, en muchos casos, aislados y si bien se obtienen algunos resultados positivos, todavía hay grandes carencias en cuanto a la recolección y procesamiento de información. El número de visitantes a las playas de anidación va en aumento gracias a la oferta de giras–con o sin guías calificados–y muchas veces estos “turistas ecológicos” pueden ocasionar grandes daños.

Vistando el pasado para entender el presente

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sido depredador de tortugas. En un principio se atrapaban y se cosechaban sus huevos como alimento–de muy bajo costo, por cierto–, pero en el caso de la tortuga carey su caparazón era objeto de comercialización alrededor del mundo y Panamá llegó a convertirse en uno de los grandes proveedores de este bien. Tanto era así que en Bocas del Toro se instauró el sistema conocido como “velación”, el cual consistía en el otorgamiento de concesiones para la caza de tortugas en las playas de anidación y se le dio ese nombre pues se contrataban “veladores” que básicamente se pasaban la noche en vela esperando la llegada de las tortugas. Este sistema estuvo vigente hasta casi fines del siglo XX y definitivamente contribuyó a diezmar la población de tortugas en el área.

En otras playas se comercializaban principalmente la carne de tortuga y los huevos y aún hoy en día hay mercado para ambas, a pesar de las alertas. Es esa cultura antiquísima y muy arraigada en las poblaciones costeras la que se ha tenido que ir cambiando paulatinamente a fin de que sean precisamente los moradores de las distintas áreas quienes contribuyan a la protección de estos animales.

¿De dónde vienen y para dónde van?

Aunque todavía falta mucha información por confirmar, se sabe que la tortugas regresan a la playa donde nacieron a poner sus huevos, de allí la importancia de que estos hábitats mantengan las condiciones propicias para su regreso. Por otro lado, a una tortuga hembra le toma entre veinticinco y treinta años llegar a la madurez reproductiva. Dos meses después de que la hembra pone los huevos, las tortuguitas nacen y vuelven al mar. Entonces transcurre lo que se conoce como “el año perdido”, comenta Argelis Ruiz, administradora del programa de biología del dosel del bosque tropical y su sistema de acceso de grúas del dosel del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), y es un tiempo en el que no se ha podido determinar con exactitud a dónde van, aunque se han encontrad tortugas verdes muy pequeñas en el mar de los Sargazos. Luego de ese año las tortugas van a las áreas donde encuentran los alimentos que prefieren. Y es interesante que cada especie se alimente de algo diferente, de allí la diferencia en la configuración de sus mandíbulas.

La tortuga carey se alimenta principalmente de esponjas marinas–en algunos casos venenosas–y por esto se han reportado en otras latitudes intoxicación por la ingesta de la carne de esta tortuga. La caguama o cabezona come esencialmente cangrejos y moluscos para lo que ha desarrollado una mandíbula muy fuerte; la verde o blanca tiene una dieta de hierbas o pastos marinos, principalmente, que obtienen gracias a su mandíbula aserrada. La tortuga canal come medusas y la dieta de la tortuga lora consiste en moluscos, tunicados y medusas.

¡Las tortugas llegamos ya!

Hay quienes tienen la idea equivocada de que todas las especies de tortugas llegan masivamente a las playas a poner sus huevos en lo que se conoce como “arribada”. Es la tortuga mulato (Lepidochelys olivacea), que en Panamá está solo en el Pacífico, la que demuestra este impresionante comportamiento, pues en una noche de cuarto menguante pueden verse hasta mil tortugas entrando a la playa. Isla Cañas y play La Marinera, en Azuero son los dos sitios en que se registra este fenómeno.

Las tortugas pueden observarse acercándose a la costa desde la tarde. Sus cabecitas flotando son un espectáculo único. Entran y empiezan a excavar susn idos. Lo hacen en distintos puntos de la playa. Prefieren, como se ha mencionado, noches en que la luna está en cuarto menguante durante la estación lluviosa. Y dicen los lugareños que no hay noche de Santa Librada sin arribada.

Es indispensable respetar todo el proceso, pues cualquier evento irregular puede hacer que la tortuga regrese al mar sin haber depositado los huevos. Cabe señalar que cada tortuga sale a poner dos o tres veces, pues una vez que produce los huevos–huevos amarillos–debe cubrirlos con la cáscara blanca y es necesario descargarlos para dar espacio al siguiente grupo de huevos. Este proceso se repite hasta terminar con la producción de ese año. Habrá que esperar dos o tres años más, que es el ciclo reproductivo, para que esa tortuga vuelva a aparearse. Se estima que una tortuga puede producir alrededor de 500 huevos.

Se han visto distintas especies de tortugas anidando en una misma playa peros estas lo hacen en distintos momentos. Muchas veces una tortuga puede dañar el nido de otra, pues son muy delicados los nidos y de allí que el proceso de reubicación de huevos en viveros debe hacerse de forma muy cuidadosa y solamente por personas calificadas. El sexo de las tortugas depende de la temperatura del nido, aclara Argelis Ruiz. Se necesita una temperatura de más de 28°C para las hembras e inferior a esta para los machos.

Beatriz Schmitt, quien desde 1999 está trabajando con los moradores de Jaqué para el rescate de las tortugas, comenta que dada su vasta experiencia por generaciones los residentes de las playas tienen muchos conocimientos básicos y que a través de las organizaciones que se han ido instituyendo estos se van perfeccionando. A través de su organización, la Fundación Colegio de la Tierra, se logran salvar en 2015 aproximadamente catorce mil huevos, a pesar de las dificultades que presenta Jaqué por lo extenso de su playa y considerando que allí las tortugas llegan de forma individual.

La salvaguarda de los nidos y/o el traslado de los huevos a viveros es vital para la conservación de las tortugas pues el éxito de nacimiento delas tortuguitas asegura la supervivencia de la especie. En el Caribe, la temporada de desove es entre los meses de marzo y diciembre; mientras que en el Pacífico empieza en junio. Agosto y septiembre suelen ser meses de mucha actividad porque la humedad es un factor importante y en las noches de lluvia suelen avistarse tortugas. En ambas costas se han avistado tortugas en otros meses.

Para ser un observador respetuoso

Observar tanto el desove como el nacimiento de tortugas es un evento fascinante, pero los espectadores deben mostrar mucho respeto. Las luces molestan a los animales, por lo que se recomienda utilizar lámparas o focos con luz roja; nunca se deben tomar fotos con flash de una tortuga poniendo sus huevos y de hecho en algunas playas está prohibido. Es importante mantenerse a cierta distancia y en silencio mientras dura el proceso. No se debe interrumpir el camino de las tortugas recién nacidas hacia el mar por ninguna razón. Para visitar isla Cañas y otros sitios de avistamiento se pueden contratar empresas de ecoturismo o guías independientes, pero conviene revisar sus credenciales y se recomienda que los grupos nunca sean de más de diez personas. Para entrar a las playas que se han designado como reservas naturales se requieren permisos especiales de la autoridad respectiva del sitio.

La conservación del hábitat

Muchas veces sin saberlo estamos afectando el hábitat de estos reptiles y su número es cada vez menor. Los vehículos todoterreno hacen mucho daño, pues compactan la arena de las playas y ni hablar de la basura tanto en las playas como en mar abierto. La contaminación es la responsable de que ciertas especies de tortugas presenten enfermedades crónicas que están diezmando la población. Algunas tortugas hacen sus nidos más allá de las playas, en los estuarios de los bosques de manglares y la afectación de los mismos también contribuye a la reducción de la población.

No es fácil su estudio

Dado que las tortugas son capaces de nadar grandes distancias y a que los programas de estudio se han implementado lentamente hay muchas cosas que aún no conocemos de las tortugas. En Panamá existen muchas organizaciones que dedican esfuerzo al entrenamiento de moradores de playas de desove y colaboran con la labor científica de marcado y registro, pero son esfuerzos aislados que penas empiezan a formar un conglomerado a fin de que toda la información logre centralizarse a fin de aprovecharla mejor. En playa La Marinera se inició en 2009 el programa “Acciones para la Conservación de las Tortugas Marinas en Playas de Anidación Ubicadas en Áreas Claves del Pacífico Panameño” y en 2010 se designó esta playa cono Zona de Reserva. Se calcula que a esta playa pueden llegar hasta 25,000 tortugas.

Cambiar la cultura del comercio de la tortuga por una de protección que genere ingresos a través del ecoturismo no es fácil, pero hacia allá deben encaminarse los esfuerzos de la población de aquellos países, como Panamá, que albergan poblaciones importantes de tortugas.

2018-05-08T15:15:15+00:00junio 19th, 2016|