El Centro de Conservación de Buenaventura, conocido comúnmente como ‘El Zoológico’ se ha transformado en uno de los espacios de protección y cuidado de animales más grande del país, trabajando de la mano con autoridades y otras organizaciones para rescatar y dar atención a la fauna silvestre de la zona. 

“La gente no dimensiona este espacio hasta que lo vive. Por lo general los visitantes nos dicen ‘no pensé’ que iba a ser tan grande o no pensé que iba a hacer tantas cosas. Después vengo porque me faltaron algunas cosas, por el sol ya estamos cansados y no vinimos preparados”, comenta Neibys Ponce, segunda capataz del centro y una de las personas que recibe, siempre con una sonrisa, a los visitantes al lugar.

Es la misma sensación que tuvimos la oportunidad de ir. Y el primer impacto es grande. Un espacio muy bien cuidado en el que conviven diferentes especies de la zona, con información clara y precisa de cada animal. 

“Cada una de las exhibiciones cumple con todos los estándares que dicta MiAmbiente (el ministerio a cargo de la materia). Nos preocupamos de todos los detalles. Los metros cuadrados en los que debe estar cada especie, la distancia adecuada en los perimetrales y hasta el tipo de planta que deben tener en el interior”, aseguró la capataz. 

El zoológico nació como tal en 2007, pero la idea se venía gestando desde mucho antes por el cariño de la señora Adriana de Vallarino por los animales. Con el tiempo fue creciendo hasta convertirse hoy en un centro de cuidado reconocido, que se enfoca en la protección de la fauna silvestre de la zona y cumplir con ello una labor pedagógica no solo para la comunidad, sino también para las zonas aledañas, especialmente los colegios. 

“Las especies que tenemos están aquí por dos grandes propósitos: reubicación y cuidado. Trabajamos en colaboración con otras instituciones y personas con quienes intercambiamos información para que cada uno de los animales que tenemos en este momento reciban los cuidados adecuados”, sentencia la guía encargada. 

Hoy el centro de conservación cuenta con aproximadamente 300 animales en dos grandes zonas: fauna silvestre y granja. La exhibición es la mejor excusa para enseñar a los visitantes y la comunidad sobre el respeto y los cuidados de los animales, especialmente de la zona. 

Los visitantes y la labor pedagógica

“Usted sabe que las gallinas son los descendientes de los dinosaurios porque hay una especie así …” comenta Neibys sobre los mejores visitantes del zoológico, los niños. “Saben más que uno y vienen llenos de preguntas que a veces nos ponen en aprietos”, sonríe. 

Y con la apertura de un colegio en Buenaventura -The Creating Center- con una metodología más enfocada en la experimentación y que los alumnos puedan ‘vivir’ el medioambiente, el Centro de Conservación ha contribuido al desarrollo de la conciencia sobre el medio ambiente. Pero no sólo este colegio, sino también varios de la zona. 

“Los colegios de la zona vienen  a hacer su exploración. Un ejemplo, los niños del colegio de Buenaventura vienen cada 15 días a hacer un pequeño tour. Las maestras les ponen algún tipo de programa o tienen que buscar algo en específico, enfocarse en una especie y vienen  con la idea de qué es lo que te quieren preguntar. Lo que más me regocija es ver la pasión que sienten por los animales”, sentenció Neibys. 

Mientras se ríe de las historias nos va contando sobre los gustos de los visitantes. Sobre cómo quieren ver el cambio de color del camaleón, o a Maximiliano, la pitón amarilla que es una de las atracciones, o a Zeus, la cacatúa que es también su favorita de todas las especies presentes en el Zoo. 

Cuando le preguntamos ¿Qué aprendizaje debería llevarse el visitante que va al centro de conservación?, ella no dudó en responder “principalmente pienso que cuidar las especies y que hay que cuidar el medio ambiente” recalcando un aspecto esencial: “los niños, son más conscientes que los papás del cuidado de los animales. Son ellos los que, por ejemplo, me preguntan que de qué modo ellos pueden contribuir, como ellos deben cuidar las especies y yo siempre les digo con amor y respeto”.

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